La Hermana Trece miró a Laurel atónita. Vio el odio profundo en la mirada de Laurel. Era como un agujero negro sin fondo.
“¿Quién eres tú? ¿Qué te da derecho a decidir si vivo o muero?”, reprendió la hermana Trece a Laurel con desgana.
Laurel se puso delante de ella y le pisó con dureza la articulación de la rodilla. La cara de la Hermana Trece palideció de dolor. “Todos son personas amables y fieles. Tú solo eres una traidora. Ya que no pueden soportar castigarte, yo te castigaré en su nombr