Bebé Zetty rompió a llorar.
Se sentó con tristeza en el sofá y lloró de una manera completamente afligida.
Tempestad sacó algunos pañuelos y se los entregó a Bebé Zetty mientras decía: “Sécate las lágrimas. Ataré a tu Hermano Finn y lo traeré. Puedes decirle lo que quieras directamente a la cara”.
Bebé Zetty tomó los pañuelos y asintió.
Tempestad suspiró una vez más y se dio la vuelta para salir.
Bebé Zetty escuchó el sonido de la puerta abriéndose y cerrándose.
La mirada en sus ojos