Nada podría detenerlo.
Theo.
Apoyada mi barbilla en la mano en tanto esta estaba siendo sostenida por la rodilla que temblaba en una espera llena de tensión, donde la incertidumbre cubría cada una de mis fibras. En medio de aquel pasillo estuve por no sé cuánto tiempo. Solo supe que algunos médicos, enfermeras y demás personas caminaban de un extremo al otro, unos con noticias positivas por las personas que se encontraban ahí, otras con dolor por haberlas perdido o estar en la misma situación que yo. Comprendía total