Una luz brillante.
Blanca.
Cuando mis ojos se abrieron, la luz blanca de la habitación me llegó de golpe, froté mis párpados con los nudillos apretados para volver a abrirlos, el agudo dolor de cabeza me hizo cerrarla nuevamente acostumbrándome lentamente la luz. Era desconocida en la habitación, pero conocida al mismo tiempo, una clínica.
Los recuerdos del porque llegué volvieron a mi mente, quería sentir mi estómago y por ello llevé mis manos a ese lugar, solo que ya no había un dolor tan fuerte como el que tuv