Epílogo.
Theo
Mis ojos se abrieron de golpe al sentir como la pequeña de año y medio se lanzó a mi rostro con sus, ya conocidos, besos mañaneros.
Sentada en mi pecho y con las carcajadas por saber que me agarró desprevenido, la aparto al querer quitarmela de encima.
Sus palabras difíciles de entender terminaron por hacerme reír, sus gritos porque la suelte iniciaron.
__ Arriba los dos. - dijo Blanca al vernos lanzarnos los cojines. - Se nos hace tarde. Así que Theo a la ducha y Sammy vamos a darte un