Mal recibimiento.
Theo
Pellizqué el puente de mi nariz, convencido de que hay momentos de la vida donde se pondría esa prueba, ese límite, para recalcar lo hijo de puta que podía ser siempre.
Pero como ha Ia dicho a otros, toda mi vida me basaría en tomar lo que quería, y descartar lo que no me sumaba. Quizá era un ser con tantos fallos, que las cosas a resaltar, en su mayoría eran las que hicieron temer a otros, pero mi decisión estaba tomada.
No caería en tales jugarretas, podía perder mucho más de lo que ga