Todavía no puedo creer lo que ven mis ojos.
Sigo sin poder creer que esté mirando fijamente el rostro engreído y bien definido del hombre que tengo delante.
Logan. Logan Pierce. El mejor amigo de la infancia de Daisy y mi antiguo compañero de clase.
Ese nombre me trae recuerdos que me hacen subir la bilis a la boca. Fuimos a la misma universidad y, lo que es peor, éramos rivales, siempre compitiendo y pisándonos los talones. Tampoco ayudaba que él y Daisy fueran inseparables mientras crecíamos.