El silencio de la mansión se había vuelto pesado, casi palpable, mientras caminaba por los pasillos con la mente en alerta máxima. Cada sombra parecía esconder secretos, cada puerta cerrada guardaba posibilidades, y yo no podía permitirme ni un segundo de descuido. Roman había vuelto a su rutina, siempre atento, siempre alerta, pero algo había cambiado en él. Había una tensión subyacente en sus movimientos, un filo invisible que me cortaba incluso cuando me sonreía.
Desde aquella noche en la qu