capitulo 34
Despierto al sentir unos besos húmedos en mi cuello seguido de unas caricias en mi cuerpo. Cuando abro los ojos, veo a Dante que me mira con una sonrisa.

- Buenos días, amor.

- Hola - trato de levantarme, pero él me lo impide.

- ¿Sigues enojada?

- No, Dante, no estoy enojada, estoy dolida. Eso es diferente. Me traicionaste, y esas cosas no se olvidan así de fácil.

- Val, ¿qué quieres que haga para que me perdones?

- Tal vez que me des el divorcio - él cambia su expresión y se pone serio.

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