Despierto al sentir algo pinchar mi brazo. Cuando abro los ojos, veo que estoy en una habitación de hospital y al lado mío está Dante, que está dormido. Sin intentar despertarlo, acaricio su mejilla y él abre los ojos.
- Gaby, ¿despertaste? ¿Cómo estás? - acaricia mi mejilla sin soltar mi mano.
- Me siento algo débil. ¿Qué me pasó?
- Tuviste un pico de estrés. Además, no habías consumido alimento, por eso estás tan débil.
- No pensé que esto fuera a pasar.
- Gaby, debes cuidarte. No quiero que t