Lila.
Me sentía devastada cuando recibí una nueva llamada del jefe, pensé que tal vez había pasado algo con el trabajo y atendí sin dudar aún con el pecho entumecido del dolor.
Pero lo que me dijo me sorprendió, quería que lo acompañará a un lugar, un bar, pensé que tal vez tendría que encontrarse con algún cliente pero no pregunté, solo quise saber cómo debía ir vestida y me dijo que casual, como si fuera a un encuentro con amigos, no dije nada solo dije que estaba bien y colgó la llamada.