Lila.
Al día siguiente, alrededor de las siete de la tarde, acudí a la habitación de mi jefe con el maquillaje para taparle el ojo morado. Aunque la que debería estar enojada tendría que ser yo, ya que el me asustó, la culpa de haberlo golpeado no me deja.
- Espero que no se vea tan mal- digo mientras voy llegando a la puerta de su habitación.
Golpeó dos veces pero no escucho sonido alguno, vuelvo a golpear y está vez me acerco apoyando mi oído a la fría madera.. todavía nada.
Cuando voy