Una mala noticia.
Llego a casa de Leonor en la noche y me entero que Laura pasó por los niños en la tarde. Así que aprovecharé de hablar con Leonor y preguntarle si sabía sobre la supuesta enfermedad del esposo de Laura. Ella está en su habitación, parece tener jaqueca.
— Puedo venir después abuela. No deseo contrariarte.
— No para nada, más bien tu presencia me alivia mucho, ya no estaré sola en esta enorme casa, mira que Laura ha echo su vida y se llevó a mis pequeños, eso es lo que me tiene un poco triste.