La carta de despedida.
Abrí los ojos dándome cuenta de que son casi las 7 de la mañana. No sé a qué hora me dormí esperando a Julián, pero por lo visto nunca llegó. Su criada toca mi hombro con insistencia y mirándome con asombro y desconcierto me entrega un sobre. Me estiro levantándome de la acera sintiendo todo mi cuerpo adolorido, un fuerte dolor de cabeza retumba en mis oídos ni yo puedo creer que haya hecho algo como esto, pero mi corazón está entristecido porque no logré el objetivo que quería.
—Gracias—