Julián nunca me dedicó un halago como ese.
Oh— Es lo único que digo. Él se acerca.
—Ven pequeñín, volverán loca a su madre…¿Es vómito?— pregunta con cara de asco mirando la mancha en mi camisa y alejando con sus dos brazos a mi bebé de sí. Siento que mi cara se pone roja. Entonces sonríe comprensivo y toma al otro bebé con gesto caritativo. Cierro la puerta y acomodo los mechones sueltos. Su cara sigue como si hubiera probado limón muy ácido. Entonces tomo un pañuelo y limpio mi camisa. Le sonrío habiendo hecho mi tarea y él devuelve