No puedo creer en tí.
Lo miro con desconcierto. Él sonríe leve. — Bienvenida a Canadá , Laura.
—¿ Cómo te atreves? ¿Sabes que puedo acusarte de secuestro verdad? Deten de inmediato este auto por favor— digo queriendo parecer firme y segura cuando lo que estoy es muy asustada. Mi corazón salta con brusquedad y todo mi ser tiembla.
—Solo pretendo que hablemos Laura. Por favor— Mis lágrimas están a punto de salir cuando siento un rebullicio de emociones, amor por él porque lo amo y me duele hacerlo y enojo por su desc