ANDROMACA
Cada molécula de mi cuerpo me duele, no miento ni exagero diciendo que Stavros sacio no se si su enojo, su gusto o deseo ayer, pero solo me dio intervalos para recuperar el aliento y volver a montarme como un animal, sentí por primera vez la satiriasis en un hombre absorbido literalmente por el deseo.
Una y otra vez me hiso el amor estallando dentro de mí, «tan rico» de pie, sentados, en la cama, en cuatro, un sinfín de posiciones agotadoras que me hicieron sentir su potencia de fo