ANDROMACA
El sol de la tarde arde en mi piel por lo fuerte de sus rayos solares, ruedo mis ojos al notar dos grandulones que al verme se ponen en posición y me siguen cuando Bellanca y yo caminamos para llegar a nuestro destino.
Estúpido griego de mierda, trato de ayudarlo y aun así, no ve mis esfuerzos.
—Pensé que eras muy diferente —habla frente a mi cruzado la pierna una sobre otra cuando tomamos asiento en el restaurante.
—¿Y como se supone que debería ser?—inquiero tomando la carta que los