ANDROMACA
Se abre la puerta cuando marcaba los números en las teclas que alumbran en rojo, y respiro tranquilo al saber que no es Stavros, es un hombre joven de ojos claros con una sonrisa retorcida que me hace temblar,
—Hola Artemisa — me quedo inmovil porque nunca lo habia visto antes —¿ o debo llamarte Andromaca?
El teléfono se desliza de mi mano, impactada al saber que este desconocido sabe quién soy yo, no debería pero aun así, hago memoria pero su rostro no me parece conocido, no bastante