STAVROS
—No lo sé—continúa con su labor y le sube el vestido dejándome impresionado porque no lleva bragas.
—Necesito que salga por favor.
Se altera al descubrir que esta desnuda.
–Es mi esposa usted limítese a despertarla porque estoy apurado.
Trago con dificultad al ver su monte venus totalmente rasurado, su piel se ve suave y fácil de marcar, aflojó el nudo de la cobrada sintiendo calor repentino y el cómo mi falo toma grosor apoyado en la puerta del consultorio médico.
Le toma la presión, l