ARTEMISA
—Hoy no lo trataremos, pero llegaremos a eso y quiero que lo ataques.
No puedo evitar llorar.
—Llorar es bueno, ayuda a sacer veneno del alma—me dice manteniendo la misma posición, no se mueve y yo tampoco—dime a que te dedicas.
—Soy puta.
No tengo otra cosa que decir.
—Y porque lo dices de esa manera tan displicente.
—Lo digo con el tono que se merece.
—¿Te avergüenzas de ser prostituta?
—No se hacer otra cosa que eso, seducir y complacer hombres para obtener dinero fácil.
Su mirada m