ANDROMACA
Con fuerza me empuja hasta el escritorio donde mis nalgas tocan la superficie fría del cristal y sus besos en mi cuello se hacen insoportables, desesperantes y agobiantes cuando sus manos no se quedan quietas tocando todo mi cuerpo, me desespero porque me dará un infarto mirando la puerta, el mal presentimiento que en algún momento pueda ingresar Stavros desatando una tragedia en la cual no quiero ser participe, me dispara el azúcar.
Como tampoco quiero que este hombre me toque, pero