- Olivia, nos vamos ya de aquí.
- Ya déjame, Federico. ¿Qué haces aquí? Además, ¿cómo sabías que estaba aquí?
- Conozco gente que se mueve en este medio y supuse que estabas aquí - este me empieza a arrastrar, pero yo me niego.
- ¡Basta, Federico! ¡No puedes obligarme a irme!
- Claro que puedo. No puedo creer que estés en estos lugares. Ya no eres una niña.
- Exacto, ya no soy una niña. Ya puedo hacer lo que se me cante - cuando intento soltarme, las sirenas de la policía empiezan a sonar.
- ¡Mi