Despierto al sentir el cuerpo de James rodeando mi cintura. Me volteo lentamente y lo observo dormir plácidamente. Acaricio su mejilla y trato de memorizar su rostro para que siempre esté en mi mente.
—Perdóname, mi amor —me levanto con cuidado, me doy una ducha rápida y salgo, colocándome unos pantalones y una blusa. Agarro la maleta con mis cosas y dejo la carta que le escribí a James sobre mi almohada. Miro a James por última vez y es inevitable soltar una lágrima.
—Perdóname, James. Perdón,