Me levanto al sentir unos besos húmedos por toda mi espalda desnuda. Abro mis ojos y sonrío al ver al hombre de mi vida sonriéndome.
- Buenos días, preciosa. - Me besa los labios y yo le correspondo gustosa.
- Buen día, mi amor.
- Te traje el desayuno. - Me muestra una bandeja llena de comida, lo que hace que se me haga agua la boca.
- Te he dicho que eres el mejor novio de todos.
- Mmm, no lo sé. - Habla en tono divertido.
- Pues lo eres, por eso te amo. - Desayunamos con tranquilidad y después