James
Siento a mi pequeña llorar en mis brazos sin consuelo. Esta es la segunda vez que la veo así de frágil; la primera fue con la muerte de nuestro hijo, y esta sería la segunda.
—Lo siento —acaricio su mejilla empapada y niego con la cabeza.
—Te amo —y sin más la beso, pero es un beso cargado de amor y mucha pasión. Quiero decirle con este beso lo mucho que la amo y lo mucho que la extraño. Ella me corresponde colocando sus brazos alrededor de mi cuello, pegándose a mí como si su vida dependi