Valeria se quedó un largo rato mirando el lugar donde la mujer había estado, como si las palabras que le había dicho aún flotaran en el aire, esperando ser entendidas. "No confíes demasiado", repetía una y otra vez en su cabeza. Algo en esa advertencia la inquietaba, algo que no lograba identificar con claridad.
La idea de que "todos estábamos atrapados" la caló hondo, y la sensación de soledad creció dentro de ella, incluso en esa mansión llena de gente. Pero esa misma sensación la impulsaba a