La noche había caído sobre la ciudad. En el departamento de Gabriel, Valeria preparaba una taza de té mientras él revisaba unos documentos en su laptop. El ambiente era tranquilo, pero debajo de esa calma latía un nerviosismo contenido.
El timbre sonó, rompiendo el silencio.
Valeria dejó la taza sobre la mesa y se apresuró a abrir. Al ver quién era, sus labios se curvaron en una sonrisa de alivio.
—¡Mónica!
La amiga la abrazó fuerte, con un gesto cargado de emoción.
—Valeria, ¡al fin te encuent