La noche transcurrió pesada para Valeria. Aunque Gabriel dormía a su lado, su mente no dejaba de dar vueltas a las palabras de Mónica.
"¿Y cómo lo sabes? Todos parecen buenos al principio…"
Esas frases se repetían una y otra vez como un eco insoportable. Había visto la sinceridad en los ojos de Gabriel, lo había sentido en sus gestos, en su voz. Y sin embargo, la duda estaba allí, mordiendo sus certezas.
Cuando el amanecer llegó, Valeria se levantó en silencio, preparó café y se asomó al balcón