La habitación se estremeció con un retumbante grito interior, un sonido que parecía provenir del mismo suelo bajo sus pies. El aire se volvió denso, casi pegajoso, como si una niebla invisible estuviera invadiendo cada rincón. Valeria podía sentir la presencia de algo más allá de la lógica, algo mucho más antiguo, mucho más poderoso que todo lo que había enfrentado hasta ese momento.
Alexandre, con su rostro desfigurado por el sufrimiento y la desesperación, dio un paso atrás, como si quisiera