Llego a casa y veo que todo está en completo silencio. No hay rastro de Santiago, así que subo a la habitación de Aurora para ver cómo está, pero me llevo una gran sorpresa al ver a Santiago con Aurora.
—Pa, pa —dice mi pequeña, haciendo que una sonrisa aparezca en los labios de Santiago.
—Muy bien, mi amor, ahora debes decir "mamá". —Hace mucho no lo veía ahí con Aurora, se alejó tanto que hasta dejó de lado a su hija.— Vamos, mi amor, "mamá". Si lo haces, ella estará muy feliz. —No entiendo su