Estoy sentada en la cama, mirando hacia la ventana. Hoy Santiago tuvo que ir a la oficina, aunque no quería, pero yo le dije que fuera. Sé que ahora tiene mucho trabajo y quizás eso le ayude a despejarse un poco.
—Señora mía, la señorita Lucy está aquí.
—Dile que suba —ella asiente y, segundos después, aparece Lucy con un bote de helado.
—Pensé que necesitarías esto —le dedico una sonrisa, pero no me llega hasta las orejas.
—Debiste comprar más —Lucy se sienta a mi lado y me abraza, soltando un