Santiago y yo estamos acostados en la cama viendo una película mientras él no deja de acariciar mi vientre, que aún está plano.
—Sabes, no veo la hora de que este bebé se empiece a notar —dice con una mirada que tiene un brillo especial, y sé que es porque está feliz de que este bebé esté en camino.
—Yo también. Ya quiero que se empiece a mover, que podamos sentirlo.
—Deberíamos ir mañana a comprar algunas cosas para el bebé.
—Pero aún no sabemos el sexo.
—Compramos cosas unisex —le sonrío como