Alejandro entra con paso decidido al salón de espera de la notaría. Su presencia impone autoridad, y tanto Ricardo como Camila lo notan de inmediato. Ricardo se levanta rápidamente y extiende su mano.
—Alejandro, justo a tiempo —dice Ricardo con una sonrisa mientras le da un firme apretón de manos.
—Gracias por encargarte de todo, Ricardo —responde Alejandro con seriedad, soltando su mano y dirigiendo su mirada hacia Camila.
Camila, que hasta ahora había estado intentando calmar sus nervios con