Al llegar al altar y ver a Alejandro de pie esperándola, Miranda sintió que el corazón le latía con fuerza.
Vestido con un elegante traje oscuro, se veía más apuesto que nunca. Su mirada estaba fija en ella, como si no existiera nadie más en el mundo.
Por un instante, Miranda olvidó todo lo que habían vivido.
Olvidó los accidentes, las lágrimas, los hospitales, las amenazas y los momentos de incertidumbre.
Solo podía ver al hombre que amaba.
El hombre que había permanecido a su lado en los mome