Rodrigo, al notar el vehículo sospechoso estacionado cerca del supermercado, sintió inmediatamente que algo no estaba bien.
Sus instintos se activaron de inmediato.
Sin perder tiempo, subió rápidamente al automóvil y comenzó a conducir por diferentes calles del pequeño pueblo, observando constantemente por el retrovisor.
El vehículo oscuro seguía detrás de él.
Rodrigo apretó el volante con fuerza y tomó el celular para llamar a Emma.
Ella respondió rápidamente.
—¿Qué pasó?
—Quédate lista. Si al