66.
—No pienso desperdiciar ni un segundo de mi vida hablando de esa mujer, incluso ahora me roba el tiempo que puedo pasar contigo—. Dejo de sostener su cintura para agarrar su rostro—. No quiero hablar de ella, si quieres, te mando a hacer un informe.
Ella agacha la cabeza. Tengo que hacer que la levante para que me mire. Sus ojos se ven apagados. No, no puede ser que esa mujer incluso ahora fastidie mi vida, no quiero verla así. No soporto su tristeza.
—No debes sentirte insegura. No hay nada en