63.
Entramos a la casa. Prácticamente estoy seco. Tuvimos que dejar de correr cuando llegamos a las cabañas para no alertar a nadie. No entiendo qué pasó, pero Antosha se ve preocupado. Apenas llegamos a la sala, encuentro a mi mate acurrucada en las piernas de Anakin mientras él la abraza.
Me siento a su lado. Antosha se sienta del otro lado y escucho unos pasos. Miro hacia atrás y encuentro a Arman.
«¿Si está en la casa, por qué no estaba con ella?»
—¿Cómo te sientes, tesoro?
—Bien. Anakin aclaró