40.
| Alexander |
—Después de esto daré un discurso público a la manada —Anakin me mira de reojo.
—Mientras no menciones algo sobre unir a las manadas por mí, está bien.
Él le sonríe a nuestra mate. No me gusta cómo suena, pero tengo que forzar la idea en mi mente para que entre y comprender que ya no solo me pertenece a mí; en realidad, nunca fue solo mía. Ella escuchó todo, estábamos hablando por un enlace compartido. Quiero que comience a comprender cómo funciona su mundo, el mundo al que fue ech