18.
| Zinerva |
Me levanto de la plataforma suave, tengo mucha hambre, ya me estoy acostumbrando a comer varias veces al día y eso me aterra, cuando logre huir me costará volver a adaptar a mi cuerpo a una comida diaria con éxito y si no tres veces a la semana.
—Por eso deberíamos quedarnos, comemos muy bien, no nos hacen daño, a veces nos tocan, pero no son bruscos— gruño al solo escucharla.
—¿A qué costo? —ella guarda silencio, sabe perfectamente a lo que me refiero— Nos tocaron ayer incluso cuan