14.
Observo cómo las tres hembras me miran. Ahora tengo extrañas, pero suaves telas que utilizan los humanos cubriendo mi torso y parte de mis glúteos y piernas. La mamá de los tres machos también me ayudó a utilizar sus aparatos extraños para darme un baño.
La única razón por la que acepté que me bañaran es porque me sentía extraña. Al parecer, todos aquí están siempre limpios. Simplemente me sentía rara. Mi loba quiere encajar, pero viendo a las mujeres frente a mí, me parece difícil. Son blancas.