Es lunes por la mañana y voy retrasada me he quedado dormida, mi alarma no ha sonado y camino deprisa por el pasillo que me lleva al aula donde tengo clases, antes de poder alcanzar la puerta, alguien sujeta mi muñeca y me gira con suavidad, pero choco contra el pecho de alguien. El olor del perfume de Zero inunda mis fosas nasales y sonrió como estúpida.
— ¿Tienes prisa? — comenta sonriendo con arrogancia.
Me pierdo unos instantes en esa expresión antes de asentir y reír nerviosa
— Sí, me qued