Cap. 45 La propuesta
“Te quiero proponer ser feliz”
Zeink estaba tomando té recostado en unos almohadones cuando escuchó que tocaban. Sacó su arma, listo para cualquier cosa y al abrir…
—¿Salma?
—Zeink, ¿cómo es eso de que nos vamos a casar?
—¿Quién te dijo que estaba aquí?
Ella entonces entró y vio todo tan elegante y le respondió:
—Nunca subestimes a una mujer cuando desea saber algo.
—Salma debes irte.
—Primero hablemos…
—Viene una tormenta de arena y no estás lista para afrontarla.
Eso le dio terror: