Meison
La cara de Vanessa se ha puesto aún más pálida de lo que normalmente es, sus ojos me observan con miedo, niego con la cabeza y me pongo de pie, logrando que ella esconda la carpeta tras su espalda, se va a llevar una decepción tremenda al darse cuenta que en el interior hay “nada” solo son unas hojas en blanco.
Sabía que algo tramaba, me di cuenta aquella vez en el centro comercial, comencé a dudar en cuanto se ofreció muy de buenas a ir a la oficina conmigo, lo confirmé cuando me tomé