Mundo ficciónIniciar sesiónFalcon cerró la puerta de su cuarto y pudo jurar que estaba temblando, de pies a cabeza. Apoyó la espalda hacia atrás y cerró por un momento los ojos dejándose embriagar por las deliciosas y fuertes feromonas. Esas que eran las feromonas de un omega en celo, su omega.
Se relamió los labios en consecuencia. Ya comenzaba a reaccionar y la erección en







