Mundo ficciónIniciar sesiónZacarias recorrió la espalda de la omega sobre sus muslos y la abrazó fuerte contra él conteniendo sus impulsos y celos. Dejó salir sus feromonas llenando toda la habitación y empapando con estas a la mujer dejándola como una gelatina contra él, suave y casi sin sentido sin que esta reclamara. Quería, no, necesitaba borrar aquel asqueroso olor de alfa sobre la omega, su omega. Solo de pensar q







