Eso la detuvo.
Se quedó sin aire, tragó saliva, vi cómo intentaba no estallar mientras su cabeza buscaba algo, cualquier cosa, para no quedar mal.
—Es que… —empezó, y su voz bajó de repente—. Estábamos jugando antes de venir y se nos olvidó la hora… sí, eso… claro que sabíamos que era hoy, íbamos a