—¿Sabes por qué estás aquí, Yolanda? —preguntó
—N-no —negó ella, con nerviosismo, intentando zafarse de las ataduras.
Martín soltó una risa seca, carente de humor.
Sacó un cigarrillo, lo encendió y aspiró profundamente, dando lentos pasos hacia ella ,se inclinó, soltando todo el humo en su cara.