Doña Rosa tuvo que llevarla al baño para limpiarle la herida, con total preocupación , mientras Martín seguía en la sala hablando por teléfono de negocios como si nada hubiera pasado, su voz fría y distante, sin importarle el dolor que ella acababa de pasar, su indiferencia un golpe más…
En la oficina, Tadeo la veía desde lejos y le dolía mucho, cada día más… Veía cómo su barriga crecía, pero también cómo su cara se ponía más pálida y cansada, cómo la chispa en sus ojos se iba apagando…
La ayu