Elizabeth al llegar al área de entrenamiento ya estaba mentalizada en que no dejaría de fortalecerse a pesar de la ausencia de Estefan.
Paula al verla decidida solo la dejo continuar, todos los días anteriores se había esforzado al máximo y ahora que podía descansar no lo hacía.
Esa mañana Elizabeth no decayo, sudaba como nunca pero su cuerpo no se sentía agotado. Tras largas horas salió, llevando con ella la espada corta que Estefan le dio en su momento. Se dirigió a su habitación para asearse